¿CUÁLES SON LAS
CAUSAS DEL TRABAJO INFANTIL?
Los menores trabajadores son
las sonrisas perdidas que le duelen a Colombia, son lápices y cuadernos que se
quedan ansiosos de ser usados. Los menores trabajadores están expuestos a
situaciones, que por su edad y desarrollo, aún no están en condiciones de soportar.
Por ello son niños y niñas que estamos perdiendo. Serán adultos frustrados, a
quienes la vida les negó la posibilidad de jugar, de estudiar, de vivir su
infancia.
No todo el trabajo infantil,
evidentemente, es tan repugnante como las formas más peligrosas y explotadoras.
Incluso los más fervientes partidarios del no-trabajo infantil reconocen que
tareas apropiadas pueden aportar a los niños habilidades y responsabilidades,
mantener unidas a las familias y contribuir a los ingresos familiares.
Al evaluar el alcance del
trabajo infantil y dibujar soluciones, es crucial definir qué es el trabajo
infantil, y distinguir formas explotadoras de formas apropiadas. La UNICEF ha
desarrollado un conjunto de criterios básicos para determinar si el trabajo infantil
es explotador. De esta manera entonces el trabajo infantil es inapropiado si:
• Es con dedicación
exclusiva a una edad demasiado temprana,
• Se pasan demasiadas horas
trabajando,
• El trabajo provoca estrés
físico, social o psicológico indebido,
• Se trabaja y se vive en la
calle en malas condiciones,
• El salario es inadecuado,
• El niño tiene que asumir
demasiada responsabilidad,
• El trabajo impide el
acceso a la escolarización,
• El trabajo mina la
dignidad y autoestima del niño (como el esclavismo y la explotación sexual),
• Impide conseguir un pleno
desarrollo social y psicológico.
Pero el trabajo infantil no
es todo igual. La misma UNICEF hace una nítida diferenciación entre dos
tipologías de niños que trabajan:
a) Aquellos que dentro de las
familias campesinas o artesanas trabajan para ellas mismas y por la situación
de pobreza, la falta de infraestructura o la ausencia de garantías sociales
necesitan de los brazos infantiles. El niño puede trabajar algunas horas al día
e ir a la escuela o en otros casos puede que trabaje todo el tiempo, pero no se
puede hablar de explotación sino sólo de miseria.
b) Aquellos en que son
explotados por un patrón externo, muchas veces una multinacional.
Igualmente se puede
distinguir entre los casos menos graves -el trabajo durante algunas horas al
día, en sectores que no perjudican la salud o el crecimiento- y aquellos más
graves, es decir el trabajo a tiempo completo y en condiciones insalubres.
LAS PRINCIPALES
CAUSAS DEL TRABAJO INFANTIL SON:
La
pobreza
Los niños y niñas
trabajadores provienen de hogares pobres, pero no todos los niños pobres
trabajan, lo que impide afirmar que la pobreza es “la” causa del trabajo
infantil (menores de catorce años). La penuria de los hogares es mayor en
aquellos con un mayor número de hijos y también en los mono-parentales con
jefatura femenina. Existe un relativo mayor empobrecimiento de los hogares
dirigidos por mujeres solas y es considerable la probabilidad de que en
contextos de este tipo los niños abandonen la escuela para convertirse en
trabajadores.
La tasa de dependencia
económica (número de personas a las que hay que sostener) puede ejercer presión
sobre los miembros económicamente activos de una familia; éstos deben laborar
más horas para lograr un ingreso mayor. Es en este caso cuando se produce la
vinculación de niños/as y jóvenes al trabajo, ya sea realizando actividades
remuneradas o gratuitas como en el sector doméstico que facilita el ingreso de
otros adultos de la familia al mercado de trabajo.
Factores
culturales
El trabajo infantil también
está determinado por factores culturales. En áreas rurales no hay
discriminación entre el trabajo productivo y reproductivo; ni el tiempo ni el
espacio los separan; ambos hacen parte de los derechos y responsabilidades del
niño. Los niños y niñas empiezan a “ayudar” en tareas domésticas y agrícolas a
los seis años. La educación no ocurre aislada del trabajo; ambas actividades
convergen en un proceso único. Igual puede ocurrir en áreas urbanas, por
ejemplo, en el caso de niños y niñas que son ayudantes domésticos en su propio
hogar, pero a la vez trabajan en las ventas callejeras o, en el caso de las
plazas de mercado, como cargueros o recogedores de desechos. El trabajo es una
parte importante de la socialización de los niños. Es un vehículo para
transmitir conocimientos sobre el ambiente y determinadas actividades
remunerativas.
La producción agrícola, la
pesca, las artesanías, la caza y otras actividades se aprenden por la
experiencia. Los estándares y el ritmo de esta instrucción se establecen
culturalmente para asegurar un desarrollo adaptado al ambiente. Es por eso que
ocurre la vinculación laboral prematura de los niños que comienzan a “ayudar” a
sus padres tanto en tareas vinculadas a la producción como a la reproducción
del hogar. Se considera que ello hace parte del proceso de aprender a trabajar
y familiarizarse con reglas de relaciones sociales armoniosas.
El conflicto entre educación
y trabajo comienza cuando se ve a la escuela como una institución externa.
Además, los criterios acerca de cuándo termina la niñez varían según la clase
social y la cultura. Nuestra definición de niñez no necesariamente coincide con
aquella de los campesinos quienes consideran que el niño es un adulto desde muy
temprano y por lo tanto una persona que debe trabajar. En algunas formas de
producción, la familia actúa como bloque, dándose por sobreentendida la
colaboración activa de todos sus miembros, incluidos obviamente los niños.
Los padres justifican la
vinculación de sus hijos al trabajo aduciendo que en él adquieren valores como
la responsabilidad, la autonomía y la tenacidad para sobrellevar las
dificultades o para soportar sacrificios. Además se ve el trabajo como una
protección contra los vicios y el ocio que conducen a la delincuencia. La
percepción acerca de la escuela es ambivalente. Por una parte se valora la
posibilidad de aprender a leer y escribir, pero por lo menos un sector de
padres, en particular en áreas rurales, percibe esta educación como
irrelevante, y cuando los horarios de la escuela y del trabajo se contraponen,
tienden a privilegiar el trabajo, por cuanto éste tiene beneficios inmediatos
evidentes para la subsistencia de la familia; la asistencia a la escuela, en
cambio, no. Es la disyuntiva entre la posibilidad de movilidad social futura
que les abre la escuela y las urgencias de la sobre vivencia presente.
Muchos padres manifiestan
recelo frente a esta institución porque allí los niños supuesta mente aprenden
contenidos que los llevan a rebelarse contra las tradiciones y normas del
hogar. Otros temen que desarrollen hábitos nocivos. En la expresión de una
madre brasileña aparece plasmada la desconfianza latente hacia la escuela: “No
voy a quedarme batallando para que ellos estudien, porque me parece más
importante que aprendan a trabajar.
Hay niños por ahí que
terminaron el cuarto año pero que fuman marihuana. Después de aprender a
trabajar ellos van a dar valor al servicio y al estudio. Yo aprendí así”.
Recoger su propia experiencia como niños trabajadores para justificar el
trabajo de sus hijos es uno de los mecanismos más utilizados.
Los padres consideran que el
trabajo es una «preparación para la vida», que opera como una suerte de escuela
para la existencia futura. Se presentan, de otro lado, segmentos de familias
pobres para quienes el trabajo prematuro se convierte en mecanismo preventivo
de la ociosidad. Esto tiene que ver con la escasa valoración que se da en
sectores populares al juego de los niños. La actividad lúdica es vista por
muchos como pérdida de tiempo sin avizorar la importancia del juego en su
formación.
Los empleadores también
piensan que al vincular los niños al trabajo precoz los están ayudando, lo que
los lleva a pensar que no tienen por qué pagar justamente su labor. Estas formas
de conceptualizar al trabajo como una manera de “salvar” o prevenir la
perdición del niño tienden a legitimar el trabajo infantil de los niños y
adolescentes pobres. Pero dificultan las metas de erradicación progresiva al
sacar la discusión del terreno de los derechos del ciudadano, ubicándola en el
marco ideológico o de la antropología, ocultando la relación compra/venta del
trabajo y la relación patrón/empleado
(Rodríguez dos Santos 1995).
Concepciones pre modernas de la infancia, para las que niños y niñas son vistos
como «adultos en minia-tura», hacen que recaiga en ellos un sinnúmero de
actividades laborales en tanto éstas forman parte de su rol como tales.
El
género
El género es una variable
que juega un rol importante en este tema: son más los varones que las niñas que
trabajan en Colombia y en los países de la región. Sin embargo, aquí es
necesario señalar que frecuentemente la participación laboral de las niñas
adolece de un significativo sub-registro en la nacionalización tradicional de
la población económicamente activa, en tanto no se consigna como trabajo la
participación de éstas en actividades domésticas en su propio hogar, aunque en
muchos casos estas tareas suponen el abandono de la escuela y jornadas
laborales excesivas. Un segmento de niñas y jóvenes mujeres tiene una doble
jornada laboral. Salen a trabajar fuera de casa, pero además cumplen con tareas
domésticas al regresar a su propio hogar.
La
calidad de la educación
Para los niños que no han
ingresado a la escuela y para todos los que entran pero no terminan la
educación básica (ni siquiera los cinco años de la primaria) no hay
alternativas de educación. Se ha propuesto desarrollar, en varios países,
“jornadas alternas” para actividades lúdicas y recreativas de los niños, tanto
del grupo de escolarizados como de los que no asisten a la escuela, que han
demostrado ser útiles para evitar el trabajo de los niños, ya que por unas
horas adicionales en el día, están en actividades extra-escolares. Sin embargo,
para que una medida como esta resulte eficaz para erradicar el trabajo infantil
se requiere un fuerte apoyo del sector estatal de la educación; es preciso,
primero, vincular a los maestros; segundo, establecer los estímulos y programas
necesarios; tercero, procurar los espacios adecuados (puede ser una escuela) y
por último, convencer a los mismos niños y adolescentes del beneficio que la
jornada alterna puede aportarles. Pero mientras tanto, el Proyecto puede tener
un efecto de demostración con las jornadas alternas en cuanto éstas por lo
menos evitan una parte del empleo infantil y desarrollan otras aptitudes,
destrezas y valores que a veces ni la escuela ni la familia posibilita.

Es una problemática en donde se ven afectados de muchas formas, ya que se ve afectada su parte física como psicológica. El niño tiene que asumir responsabilidades que no le competen, el trabajo les impide estudiar y se sabe que la falta de educación genera más pobreza. El gobierno debe implementar mas estrategias para proteger a nuestros niños. De ellos dependen el futuro de la sociedad.
ResponderBorrarBueno, el trabajo infantil es uno de los problemas con mayor fuerza en países subdesarrollados como los nuestros... El flagelo de la desigualdad social y la indiferencia del gobierno ante ello hacen que está está problematicabdificilmente tenga un fin... Sinembargo, debemos ver cuál es lado más oscuro de todo esto, la explotacion laboral y sexual, la venta de estupefacientes y guerra son los más duros problemas que deberíamos atacar en un principio, ya estos son muy crueles, ponen en peligro sus vidas y además les quitan toda su dignidad... Pienso que deberíamos trabajar duramente en ello y para eso es necesario la Intervención del Estado y la acción de la viudadania. La indiferencia de los buenos es la muestra de la podredumbre de la sociedad en la que estamos sumergidos....
ResponderBorrarLa explotación laboral infantil en países subdesarrollados como Colombia, tienen ligados diversos factores socio culturales, que afectan directa e indirectamente a los niños, niñas y adolescentes, teniendo en cuenta el contexto social en que vivimos, donde la responsabilidad de este flagelo debe ser compartida tanto por el entorno familiar como gubernamenta, y es la indiferencia social uno de los factores que coadyuda a que la explotación de nuestra jóvenes siga en aumento, minando así el buen desarrollo personal, y privando de derechos fundamentales tales como la de una educación adecuada, afecto familiar y una infancia feliz, que acarrean a largo y mediano plazo un trastorno psicológico para estos, niños, niñas y adolescentes, a los cuales se les imponen trabajos y responsabilidades que van más allá de sus capacidades, por lo cual debemos tomar conciencia social y exigir a las autoridades un mayor control y severidad para afrontar esta situación.
ResponderBorrarEsto sucede porque nosotros los permitimos por que hacemos como sinada estubiera pasando si el gobierno y las estituciones no hacen lo suficiente para garantisar los derechos de los niños y niñas
ResponderBorrarQue buen resumen
ResponderBorrarExcelente trabajo
ResponderBorrarEl trabajo infantil se debe entender como toda actividad que pueda atentar contra la integridad física, psicológica y moral de los niños, niñas y adolescentes. Hay acciones que son formativas y pueden contribuir al desarrollo, pero también existen otras que los pueden vulnerar”
ResponderBorrarInteresante.Excelente trabajo.
ResponderBorrarTriste realidad, no solo en Colombia, sino también a nivel mundial.
ResponderBorrarQue buen punto de vista,acerca de esta problemática tan grave que se esta viviendo,es bueno que nos demos cuenta que el país esta mal y debemos hacer un cambio.
ResponderBorrarInteresante aporte frente al tema,debemos ser cocientes de que esta problemática se puede hacer aun mayor,conocer sobre ella nos lleva a cuestionarnos.
ResponderBorrarQue buena información, el trabajo infantil es una problemática que se ve a menudo..
ResponderBorrarEs bastante triste leer sobre fallas que está teniendo no solo la humanidad, sino el estado también. Los niños son responsabilidad tanto de los padres de familia como del Estado, por eso nosotros como futuros trabajadores sociales deberemos crear y colocar en marcha alternativas para salvar la semilla del país, porque si dejamos que muera la semilla no habrá fruto.
ResponderBorrarInteresante información
ResponderBorrarEs una problemática bastante grave que abarca a nuestro pais, lo cual con lleva a grandes problemas psicosociales en esta población.
ResponderBorrarEs algo muy triste donde el gobierno Colombiano no protesta por los derechos niños donde se manifiesta tanta niñes donde no a ay ingresos para una educación y un sustento para cada familia humilde
ResponderBorrarrealmente es una problemática que se vive en la actualidad en nuestro País, donde el Estado no genera alternativas de solución para enfrentar esta situación que se le ha salido de las manos por la mala gobernación y la defensa de los derechos de la niñez.
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