lunes, 10 de junio de 2019







Los niños están protegidos contra toda forma de explotación laboral y cualquier persona puede exigir de la autoridad competente su cumplimiento y la sanción de los infractores, porque los derechos de los menores de edad prevalecen sobre los derechos de los demás.
Los niños, niñas y adolescentes sí pueden desempeñar labores remuneradas, pero solo si se cumplen normas específicas. 


En el artículo 34 del Código Civil, se entiende por niños o niñas a las personas entre los 0 y 12 años y por adolescentes a quienes tengan entre 12 y 18 años de edad.
El Artículo 35 de la Ley 1098 señala que para que un niño o adolescente pueda ejercer alguna labor “se requiere la respectiva autorización de un Inspector de Trabajo o, en su defecto, del Ente Territorial Local y gozará de las protecciones laborales consagradas en el régimen laboral colombiano”, por supuesto, sus padres o un adulto responsable también forman parte de este proceso.
La ley especifica el tipo de trabajo que los menores de edad pueden realizar. La OIT ha definido el concepto de “Peores formas de trabajo infantil” para denominar aquellas actividades que esclavizan al niño o niña, lo separan de su familia, lo exponen a graves peligros y enfermedades, o lo dejan abandonado en las calles de las grandes ciudades.
En 2006 se expidió el ‘Código de la Infancia y la Adolescencia’ en Colombia, el cual tiene como objetivo establecer normas sustantivas y procesales para la protección integral de niños, niñas y adolescentes. En este se puntualizan las edades mínimas de admisión al trabajo y el derecho a la protección laboral.
El Código indica que la edad mínima para el trabajo está en los 15 años y solo excepcional mente los niños y niñas que tengan menos  de estos años de edad podrán ser autorizados para desempeñar actividades remuneradas en el ámbito cultural, recreativo, artístico y deportivo. Por ejemplo, niños que practican disciplinas deportivas o niñas que aparecen en comerciales de televisó.
Los adolescentes entre 15 y 17 años de edad cuentan con una protección específica en el tipo de trabajo y horarios establecidos, también detallados en el Código de Infancia y Adolescencia.
En cualquier caso, hay que tener presente que, tal como lo cita la Resolución 1677 de 2008, los niños “no podrán realizar trabajos que impliquen peligro o que sean nocivos para su salud e integridad física o psicológica, o las consideradas como peores formas de trabajo infantil según la Organización Internacional del Trabajo (OIT)”.

Así puede trabajar legalmente un menor de edad en Colombia

La mayoría de los niños, niñas y adolescentes trabajan en condiciones ajenas a la ley. Pero hay excepciones que vemos a diario y casi sin darnos cuenta. Hay niños que, por ejemplo, actúan en novelas, que son artistas o que ganan dinero siendo deportistas.

“La edad mínima de admisión al trabajo es 15 años. Para trabajar, los adolescentes entre los 15 y 17 años requieren la respectiva autorización expedida por el Inspector de Trabajo o, en su defecto, por el ente territorial local”, dijo a el empleo.com el Ministerio de Trabajo.
“El trabajo infantil se debe entender como toda actividad que pueda atentar contra la integridad física, psicológica y moral de los niños, niñas y adolescentes. Hay acciones que son formativas y pueden contribuir al desarrollo, pero también existen otras que los pueden vulnerar”, aclaró Alejandra León Amaya, profesional especializado de la Dirección de Derechos Fundamentales del Trabajo.
¿Y si yo quiero que un menor de edad trabaje?
Para obtener el permiso de trabajo, el menor de edad debe presentarse junto a sus padres o acudientes a la Dirección Territorial del Ministerio del Trabajo más cercana.
El niño, niña o adolescente debe estar matriculado en el colegio o en algún proceso académico. El trámite para pedir el permiso no tiene costo y debe estar respaldado en documentos oficiales. Si el menor de edad no cumple con alguno de los anteriores requerimientos, no puede obtener la autorización para trabajar.
Trabajo para adolescentes de 15 a 17 años
El Código Sustantivo del Trabajo (CST) y el Código de Infancia y Adolescencia establecen otras características para que un menor de edad pueda trabajar en Colombia.
Los menores que tengan 15 o 16 años solo pueden trabajar seis horas al día (máximo hasta las 6:00 p.m.) y máximo 30 horas semanales. Quienes tengan 17 años pueden trabajar ocho horas diarias (máximo hasta las 8:00 p.m.) y con un límite de 40 horas semanales.
En estos casos, “los adolescentes gozarán de las protecciones laborales consagradas en el régimen laboral colombiano, las normas que lo complementan, los tratados y convenios internacionales ratificados por Colombia, la Constitución Política y los derechos y garantías estipuladas en el Código de Infancia y Adolescencia”, explicó Sonia Guarín Pulecio, subdirectora de Protección Laboral del Ministerio del Trabajo.
En el caso de que sean adolescentes embarazadas “las cobijan estas mismas condiciones y además tienen el derecho de acogerse a la ley del Código Sustantivo del Trabajo que aplica para todas las mujeres en estado de gestación”, agregó Diana María Sáenz, subdirectora de Gestión Técnica de la Atención a la Niñez y a la Adolescencia del ICBF.
Trabajo para niños de 5 a 14 años
Aquí hay que hacer varias salvedades. Únicamente se otorga el Permiso de Trabajo si las actividades a realizar son culturales, artísticas, recreativas o deportivas.
Estos menores pueden trabajar solo 14 horas semanales. De resto, deben contar con los mismos requisitos que tienen los adolescentes de entre 15 y 17 años, menos si la niña está embarazada pues “en este caso, entraría en un proceso de restablecimiento de derechos, porque sería considerada víctima de abuso sexual”, explica  Diana María Sáenz del ICBF.
‘Trabajo’ para menores de 5 años
“Desde el punto de vista del derecho laboral,  para nosotros como Ministerio del trabajo no es viable que haya un niño menor de cinco años trabajando”, asevera Sonia Guarín, del Ministerio del Trabajo.
No obstante, Sáenz aclara que “a pesar de que no hay una normativa para el trabajo en menores de 5 años, existen casos muy específicos en los que nosotros, además de hacer el seguimiento igual que en las edades de 5 a 14 y de 15 a 17 años, acompañamos al menor y nos percatamos de que la actividad que va a realizar sirva para su desarrollo físico y psicológico, lo cual no es considerado como trabajo”.
Casos concretos
Para los niños y niñas que tengan hasta los 14 años de edad, hay formas para vincularse y participar en actividades culturales, recreativas, artísticas o deportivas.
Por ejemplo, si el menor de edad quiere hacer parte de un comercial, novela o serie de televisión, la forma más accesible es presentarse con su acudiente en las instalaciones de las diferentes agencias de casting, publicidad y televisión que estén legalmente constituidas.
“Los padres de familia o acudientes de los menores, llaman o vienen a nuestras oficinas y ofrecen los servicios artísticos de los niños o niñas, argumentando que tienen buenas capacidades, además del gusto y el interés por entrar al medio”, cuenta Jair Costilla, asistente de casting de la agencia Gente con Estilo.
El acudiente o padre debe llenar un formato, en el que autoriza al menor para realizar la actividad. Tiene que tener el permiso de trabajo otorgado por el Ministerio o de lo contrario no puede participar. Además, sacar el RUT del niño, para efectos de pagos.
Desde la postura del ICBF, es ideal que la contraprestación para los menores no sea con dinero sino con prebendas como bicicletas, becas, capacitaciones y viajes. Sin embargo, una manager de niños, que prefirió no dar a conocer su nombre, comentó a elempleo.com que eso no es lo normal: “hace poco, llevé a un niño a una agencia con el contrato firmado por los padres para actuar en un comercial y le pagaron por un día de trabajo $1.800.000”.
¿Cómo puedo denunciar un caso de trabajo infantil?
Usted lo puede hacer reportando la situación con inspectores de policía, alcaldías, secretarías de Salud y Educación, comisarías de familia o personerías. También puede comunicarse a las líneas 018000918080 – 018000112440 del ICBF.
Aproximadamente, 168 millones de niños y niñas entre 5 y 14 años de edad trabajan en el mundo, dice la OIT. En Colombia, para el 2012 había 1.160.000 menores de edad trabajando, mientras en el 2015 la cifra bajó a 1.018.000, según el DANE. La mayoría de ellos lo hacen en condiciones ajenas a la ley.

Causas, consecuencias que provoca la explotación laboral en los niños


El trabajo infantil siempre tiene efectos negativos en la vida de los niños y niñas porque afecta su desarrollo físico y mental, su salud y su vida misma si éste es peligroso o se realiza en jornadas muy largas.  El trabajo infantil también interfiere con la asistencia escolar de los niños y niñas, ya que de cada 100 que trabajan, solo 62 asisten a la escuela.
Las actividades laborales reducen el tiempo y el dinamismo para cumplir con sus actividades y deberes escolares, lo que a veces se refleja en la inasistencia, bajo rendimiento, abandono escolar.  Por el trabajo doméstico, la escolaridad de las niñas se ve más afectada que la de los niños.

La cantidad de niños y niñas que pierden su educación formal por trabajar es un fenómeno masivo en Guatemala y afecta seriamente la productividad y competitividad económica del país.  De cada 100 niños y niñas que trabajan, 67 se inscriben en la escuela, mientras que 33 no se inscriben por las siguientes razones: razones de trabajo, problemas económicos, labores domésticas, problemas con la escuela.
“Pero los niños no solo sufren un impacto físico y psicológico sino que se vulnera derechos fundamentales como el acceso a la educación y al juego. Los niños que trabajan adquirirán otro tipo de habilidades que influirá en sus vidas para bien o para mal. Sea cual fuera el caso, lo que no se debe vulnerar es el que accedan a la educación y gozar de su situación de niño”, (Pilar Núñez, 2013)

Tras este fenómeno se vulnera derechos fundamentales como el acceso a la educación y al juego. Los niños que trabajan adquirirán otro tipo de habilidades que influirá en sus vidas para bien o para mal. Entre las diversas consecuencias que ocasiona el trabajo infantil son.




En las formas más extremas de trabajo infantil, los niños son sometidos a situaciones de esclavitud, separados de su familia, expuestos a graves peligros y enfermedades y/o abandonados a su suerte en la calle de grandes ciudades.

Aunque el trabajo infantil adopta muchas formas diferentes, una prioridad es la eliminación inmediata de sus peores formas de trabajo infantil.

iNFANCIA Etapa en la cual los niños y las niñas deben vivir emocionalmente estables, sin ansiedad, sin miedo, seguros frente a la violencia, protegidos contra los malos tratos y la explotación. TRABAJO INFANTIL Es una actividad que perjudica el desarrollo físico y psicológico del niño e interfiere con su horario escolar o le obliga a abandonar la escuela de forma prematura, ya que no tiene tiempo para los estudios.

Se estima que unos 216 millones de niños y niñas, DATOS entre 5 a 17 años realizan trabajos peligrosos. UNIFE (2010)Según Briceño y Pinzón (2004) existían a esa época 246 millones de niños entre los 5 y 17 años trabajando en todo el mundo y 180 millones sometidos a las peores formas de trabajo infantil, como lo son la explotación sexual, las tareas domésticas, el trabajo en minas, en fábricas de fuegos pirotécnicos y en los conflictos armados. Latino américa tiene al 16 %de los niños que laboran en estas condiciones.En la Encuesta Nacional del Trabajo Infantil del 2000, los datos sobre el trabajo infantil revelan que en el país había 436 mil niños, niñas y adolescentes trabajando, el 60% por ciento en agricultura y además un 64% por ciento era menor de 14 años, Carrasco (2010).




NFANCIA Etapa en la cual los niños y las niñas deben vivir emocionalmente estables, sin ansiedad, sin miedo, seguros frente a la violencia, protegidos contra los malos tratos y la explotación. TRABAJO INFANTIL Es una actividad que perjudica el desarrollo físico y psicológico del niño e interfiere con su horario escolar o le obliga a abandonar la escuela de forma prematura, ya que no tiene tiempo para los estudios.
Se estima que unos 216 millones de niños y niñas, DATOS entre 5 a 17 años realizan trabajos peligrosos. UNIFE (2010)Según Briceño y Pinzón (2004) existían a esa época 246 millones de niños entre los 5 y 17 años trabajando en todo el mundo y 180 millones sometidos a las peores formas de trabajo infantil, como lo son la explotación sexual, las tareas domésticas, el trabajo en minas, en fábricas de fuegos pirotécnicos y en los conflictos armados. Latinoamérica tiene al 16 %de los niños que laboran en estas condiciones.En la Encuesta Nacional del Trabajo Infantil del 2000, los datos sobre el trabajo infantil revelan que en el paíshabía 436 mil niños, niñas y adolescentes trabajando, el 60% por ciento en agricultura y además un 64% porciento era menor de 14 años, Carrasco (2010)

Se dice que toda actividad que entorpezca el normal desarrollo de un niño se considera como un atentado a sus derechos por lo tanto, el trabajo infantil es uno de los agresores.

·         Pobreza
·         Violencia Intrafamiliar
·         Patrones culturales
·         Permisividad social
·          Falta de oportunidades
·         Falta de cobertura, calidad SA y cumplimiento de las obligatoriedad de la educación
·         Lagunas y contradicciones normativas

FACTORES QUE CONTRIBUYEN A LA EXISTENCIA DEL TRABAJOINFANTIL
Factores Sociales y Económicos Inexistencia de espacios alternativos y Pobreza y Falta de empleo. De tiempo libres en las comunidades. Bajos ingresos familiares Existencia de familias desarticuladas. Falta de acceso a la educación de Políticas adecuadas en contra Calidad. Del trabajo infantil
FACTORES CULTURALES
·         Vinculado a la percepción del valor formador del trabajo.
·         Transmisión generacional de padres e hijos
·          Creencia errada que el trabajo infantil es bueno.

CONSECUENCIAS Y EFECTOS SOCIALES Y MORALES

·         Deterioro en la calidad del capital humano
·         Baja calidad de vida, pobreza, pobreza extrema y vulnerabilidad social
·          Profundiza la desigualdad
·         Viola los derechos humanos fundamentales de la infancia y la adolescencia
·         Impide o limita el adecuado proceso educativo
·         Enfrentamiento a un ambiente adulto y a veces hostil
·         Problemas de adaptación social y traumas...

CONSECUENCIAS / EFECTOS PSICOLÓGICAS

·          El ingresar al mundo laboral, a una temprana edad, hace que la niña o niño se relacione con personas que no pertenecen a su grupo de pares, lo que involucra un efecto en la socialización de un niño o niña y en su proceso de construcción de la identidad
·          Esto generaría apatía, precocidad, emancipación prematura, hostilidad, etc. Con independencia de la modalidad o las condiciones de trabajo”
·         Acelerado proceso de maduración.
·          Daños permanentes en su personalidad y pérdida de la autoestima.

CONSECUENCIAS EFECTOS FÍSICAS

·         Enfermedades crónicas
·         Retraso en el crecimiento
·         Agotamiento físico Abusos físicos y psíquicos
·          Expuestos a picaduras de insectos y animales ponzoñosos
·         Expuestos a Infecciones a causa de químicos
·          Heridas, quemaduras y amputaciones
·          Dolores en las articulaciones y deformaciones óseas

CONSECUENCIAS / EFECTOS FISICAS

·         Alta incidencia de enfermedades colaterales y de desnutrición infantil. Muchos de ellos por el riesgo del sobreesfuerzo (extensión de las jornadas, sobrecarga física, malas posturas, de algunos trabajos.
·          Afecta la elasticidad del sistema osteomuscular, disminuyendo su fuerza y su capacidad para transportar carga.
·          Afecta el desarrollo de sus extremidades superiores e inferiores.
·         Están expuestos a alteración de sus órganos vitales en proceso de desarrollo por acción del tipo de trabajo que hacen, pudiendo generar daños en su sistema neurológico, cardiaco y respiratorio e inclusive en su sistema reproductor aumento su vulnerabilidad al cáncer.

PSICOLÓGICAS

·         Afecta la madurez y desarrollo psicosocial, predisponiéndole al peligro de violencia, abuso o adicción y generándoles alteraciones emocionales.
·         Vulnerables a situaciones laborables de alta exigencia mental y físicas.
·         Debilita y afecta el normal desarrollo de su autoestima y de su propia creatividad.
·         Vulnerables a sufrir alteraciones psicosociales, como trastornos del comportamiento y conductas antisociales al estar expuestos a trabajos explotadores y peligrosos.
·         Dependencia de fármacos

CONSECUENCIAS / EFECTOS ESCOLARIDAD

·         Las consecuencias del Trabajo Infantil son diferenciadas dependiendo del tipo de trabajo. Es común ver a niños retrasados en sus estudios, somnolientos, cansados, no Al desertar se dedican cien por permitiendo asimilar los conocimientos (problemas de ciento al trabajo, el cual no es aprendizaje) y desertando del bien remunerado y que con los sistema escolar. años se mantendrá ese aspecto,
·          Aleja a los niños de la escuela, ya que el niño que se convierte si no es durante la Enseñanza en un adulto sin estudios es un Básica, arremete cuando ser que no tiene la preparación ingresan a la Educación Media (3 de cada 4 abandonan los necesaria para desenvolverse en estudios) esta sociedad globalizada.

CONSECUENCIAS ECONÓMICAS

·         Bajo crecimiento económico
·         Crecimiento sin equidad
·         La pérdida promedio de 2 años de escolaridad a largo plazo significa un 20% menos de salario durante toda su vida adulta.
·         La pérdida de años de educación se traduce en una calidad inferior del capital humano disponible en una sociedad.
·          Pérdida de poder adquisitivo del mercado nacional.
·         Incidencia negativa en el PIB.

¿PORQUE NO DEBEN TRABAJAR LOS NIÑOS?

El trabajo no permite al menor ser un niño o una niña, por ejemplo, no le da espacio para la actividad lúdica, básica para su desarrollo social.
·         El trabajo atenta contra los derechos fundamentales del niño.
·         El trabajo puede poner en riesgo su salud mental y física, y nos referimos a que existen labores que entorpecen el normal crecimiento o atrofian su cuerpo.

¿PORQUE NO DEBEN TRABAJAR LOS NIÑOS?

·         El niño y la niña no tienen todavía el criterio para tomar decisiones, por lo tanto, los que trabaja están siempre obligados a ello. A no ser que los tutores de los niños consientan o les obliguen a trabajar a partir de los 16 años.
·         Los niños, niñas y adolescentes pierden tanto en el presente como en su futuro, las oportunidades que no se aprovechan hoy, serán las frustraciones de mañana. Como se señala en el Libro "Cicatrices de la Pobreza", hay personas que no superan el sentimiento de ser pobre y de no haber alcanzado sus metas. Muchos culpan su condición de pobres, incluso cuando son personas adultas.


domingo, 2 de junio de 2019





¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DEL TRABAJO INFANTIL?

Los menores trabajadores son las sonrisas perdidas que le duelen a Colombia, son lápices y cuadernos que se quedan ansiosos de ser usados. Los menores trabajadores están expuestos a situaciones, que por su edad y desarrollo, aún no están en condiciones de soportar. Por ello son niños y niñas que estamos perdiendo. Serán adultos frustrados, a quienes la vida les negó la posibilidad de jugar, de estudiar, de vivir su infancia.
No todo el trabajo infantil, evidentemente, es tan repugnante como las formas más peligrosas y explotadoras. Incluso los más fervientes partidarios del no-trabajo infantil reconocen que tareas apropiadas pueden aportar a los niños habilidades y responsabilidades, mantener unidas a las familias y contribuir a los ingresos familiares.
Al evaluar el alcance del trabajo infantil y dibujar soluciones, es crucial definir qué es el trabajo infantil, y distinguir formas explotadoras de formas apropiadas. La UNICEF ha desarrollado un conjunto de criterios básicos para determinar si el trabajo infantil es explotador. De esta manera entonces el trabajo infantil es inapropiado si:

• Es con dedicación exclusiva a una edad demasiado temprana,
• Se pasan demasiadas horas trabajando,
• El trabajo provoca estrés físico, social o psicológico indebido,
• Se trabaja y se vive en la calle en malas condiciones,
• El salario es inadecuado,
• El niño tiene que asumir demasiada responsabilidad,
• El trabajo impide el acceso a la escolarización,
• El trabajo mina la dignidad y autoestima del niño (como el esclavismo y la explotación sexual),
• Impide conseguir un pleno desarrollo social y psicológico.

Pero el trabajo infantil no es todo igual. La misma UNICEF hace una nítida diferenciación entre dos tipologías de niños que trabajan:
a) Aquellos que dentro de las familias campesinas o artesanas trabajan para ellas mismas y por la situación de pobreza, la falta de infraestructura o la ausencia de garantías sociales necesitan de los brazos infantiles. El niño puede trabajar algunas horas al día e ir a la escuela o en otros casos puede que trabaje todo el tiempo, pero no se puede hablar de explotación sino sólo de miseria.
b) Aquellos en que son explotados por un patrón externo, muchas veces una multinacional.
Igualmente se puede distinguir entre los casos menos graves -el trabajo durante algunas horas al día, en sectores que no perjudican la salud o el crecimiento- y aquellos más graves, es decir el trabajo a tiempo completo y en condiciones insalubres.



LAS PRINCIPALES CAUSAS DEL TRABAJO INFANTIL SON:

La pobreza
Los niños y niñas trabajadores provienen de hogares pobres, pero no todos los niños pobres trabajan, lo que impide afirmar que la pobreza es “la” causa del trabajo infantil (menores de catorce años). La penuria de los hogares es mayor en aquellos con un mayor número de hijos y también en los mono-parentales con jefatura femenina. Existe un relativo mayor empobrecimiento de los hogares dirigidos por mujeres solas y es considerable la probabilidad de que en contextos de este tipo los niños abandonen la escuela para convertirse en trabajadores.
La tasa de dependencia económica (número de personas a las que hay que sostener) puede ejercer presión sobre los miembros económicamente activos de una familia; éstos deben laborar más horas para lograr un ingreso mayor. Es en este caso cuando se produce la vinculación de niños/as y jóvenes al trabajo, ya sea realizando actividades remuneradas o gratuitas como en el sector doméstico que facilita el ingreso de otros adultos de la familia al mercado de trabajo.

Factores culturales
El trabajo infantil también está determinado por factores culturales. En áreas rurales no hay discriminación entre el trabajo productivo y reproductivo; ni el tiempo ni el espacio los separan; ambos hacen parte de los derechos y responsabilidades del niño. Los niños y niñas empiezan a “ayudar” en tareas domésticas y agrícolas a los seis años. La educación no ocurre aislada del trabajo; ambas actividades convergen en un proceso único. Igual puede ocurrir en áreas urbanas, por ejemplo, en el caso de niños y niñas que son ayudantes domésticos en su propio hogar, pero a la vez trabajan en las ventas callejeras o, en el caso de las plazas de mercado, como cargueros o recogedores de desechos. El trabajo es una parte importante de la socialización de los niños. Es un vehículo para transmitir conocimientos sobre el ambiente y determinadas actividades remunerativas.
La producción agrícola, la pesca, las artesanías, la caza y otras actividades se aprenden por la experiencia. Los estándares y el ritmo de esta instrucción se establecen culturalmente para asegurar un desarrollo adaptado al ambiente. Es por eso que ocurre la vinculación laboral prematura de los niños que comienzan a “ayudar” a sus padres tanto en tareas vinculadas a la producción como a la reproducción del hogar. Se considera que ello hace parte del proceso de aprender a trabajar y familiarizarse con reglas de relaciones sociales armoniosas.
El conflicto entre educación y trabajo comienza cuando se ve a la escuela como una institución externa. Además, los criterios acerca de cuándo termina la niñez varían según la clase social y la cultura. Nuestra definición de niñez no necesariamente coincide con aquella de los campesinos quienes consideran que el niño es un adulto desde muy temprano y por lo tanto una persona que debe trabajar. En algunas formas de producción, la familia actúa como bloque, dándose por sobreentendida la colaboración activa de todos sus miembros, incluidos obviamente los niños.
Los padres justifican la vinculación de sus hijos al trabajo aduciendo que en él adquieren valores como la responsabilidad, la autonomía y la tenacidad para sobrellevar las dificultades o para soportar sacrificios. Además se ve el trabajo como una protección contra los vicios y el ocio que conducen a la delincuencia. La percepción acerca de la escuela es ambivalente. Por una parte se valora la posibilidad de aprender a leer y escribir, pero por lo menos un sector de padres, en particular en áreas rurales, percibe esta educación como irrelevante, y cuando los horarios de la escuela y del trabajo se contraponen, tienden a privilegiar el trabajo, por cuanto éste tiene beneficios inmediatos evidentes para la subsistencia de la familia; la asistencia a la escuela, en cambio, no. Es la disyuntiva entre la posibilidad de movilidad social futura que les abre la escuela y las urgencias de la sobre vivencia presente.
Muchos padres manifiestan recelo frente a esta institución porque allí los niños supuesta mente aprenden contenidos que los llevan a rebelarse contra las tradiciones y normas del hogar. Otros temen que desarrollen hábitos nocivos. En la expresión de una madre brasileña aparece plasmada la desconfianza latente hacia la escuela: “No voy a quedarme batallando para que ellos estudien, porque me parece más importante que aprendan a trabajar.
Hay niños por ahí que terminaron el cuarto año pero que fuman marihuana. Después de aprender a trabajar ellos van a dar valor al servicio y al estudio. Yo aprendí así”. Recoger su propia experiencia como niños trabajadores para justificar el trabajo de sus hijos es uno de los mecanismos más utilizados.
Los padres consideran que el trabajo es una «preparación para la vida», que opera como una suerte de escuela para la existencia futura. Se presentan, de otro lado, segmentos de familias pobres para quienes el trabajo prematuro se convierte en mecanismo preventivo de la ociosidad. Esto tiene que ver con la escasa valoración que se da en sectores populares al juego de los niños. La actividad lúdica es vista por muchos como pérdida de tiempo sin avizorar la importancia del juego en su formación.
Los empleadores también piensan que al vincular los niños al trabajo precoz los están ayudando, lo que los lleva a pensar que no tienen por qué pagar justamente su labor. Estas formas de conceptualizar al trabajo como una manera de “salvar” o prevenir la perdición del niño tienden a legitimar el trabajo infantil de los niños y adolescentes pobres. Pero dificultan las metas de erradicación progresiva al sacar la discusión del terreno de los derechos del ciudadano, ubicándola en el marco ideológico o de la antropología, ocultando la relación compra/venta del trabajo y la relación patrón/empleado
(Rodríguez dos Santos 1995). Concepciones pre modernas de la infancia, para las que niños y niñas son vistos como «adultos en minia-tura», hacen que recaiga en ellos un sinnúmero de actividades laborales en tanto éstas forman parte de su rol como tales.
El género
El género es una variable que juega un rol importante en este tema: son más los varones que las niñas que trabajan en Colombia y en los países de la región. Sin embargo, aquí es necesario señalar que frecuentemente la participación laboral de las niñas adolece de un significativo sub-registro en la nacionalización tradicional de la población económicamente activa, en tanto no se consigna como trabajo la participación de éstas en actividades domésticas en su propio hogar, aunque en muchos casos estas tareas suponen el abandono de la escuela y jornadas laborales excesivas. Un segmento de niñas y jóvenes mujeres tiene una doble jornada laboral. Salen a trabajar fuera de casa, pero además cumplen con tareas domésticas al regresar a su propio hogar.

La calidad de la educación
Para los niños que no han ingresado a la escuela y para todos los que entran pero no terminan la educación básica (ni siquiera los cinco años de la primaria) no hay alternativas de educación. Se ha propuesto desarrollar, en varios países, “jornadas alternas” para actividades lúdicas y recreativas de los niños, tanto del grupo de escolarizados como de los que no asisten a la escuela, que han demostrado ser útiles para evitar el trabajo de los niños, ya que por unas horas adicionales en el día, están en actividades extra-escolares. Sin embargo, para que una medida como esta resulte eficaz para erradicar el trabajo infantil se requiere un fuerte apoyo del sector estatal de la educación; es preciso, primero, vincular a los maestros; segundo, establecer los estímulos y programas necesarios; tercero, procurar los espacios adecuados (puede ser una escuela) y por último, convencer a los mismos niños y adolescentes del beneficio que la jornada alterna puede aportarles. Pero mientras tanto, el Proyecto puede tener un efecto de demostración con las jornadas alternas en cuanto éstas por lo menos evitan una parte del empleo infantil y desarrollan otras aptitudes, destrezas y valores que a veces ni la escuela ni la familia posibilita.




Los niños están protegidos contra toda forma de explotación laboral y cualquier persona puede exigir de la autoridad competente su c...